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"Nunca Digas JajaOkas" Capitulo Seis: Efectos Secundarios y Psicológicos



Es solo una frase. Nada más. No debería darle tanta importancia ¿verdad? Pero no puedo evitar pensar en esa frase, no puedo dejar de analizar esa frase, buscarle un significado que no hay, encontrar algo más allá de lo evidente. ¿Qué es un JAJA OKAS? Hablando en serio, me parece una táctica genial de decirle a alguien Me importa un bledo lo que digas sin decir Me importa un bledo lo que digas. La forma más elegante y mágica de ser evasivo, de ignorar. Me rio de lo tarado e imaginario que puedo ser. ¡Es solo una frase sin sentido! Conversando con mis amigos recibía las opiniones más variadas: desde el clásico ¡Que atorrante es esa chica! al más confianzudo ¡Huevon, no es nada! Digamos que me importa pero no me importa. Digamos que me preocupa pero no me preocupa. Digamos que no dije nada.

Creo que la fregué contándoles a las amigas de Alessa que me molesto un poco lo del JAJA Okas, como si fuera una ofensa mortal a mi desarrollado ego. Ella se acerco en su momento a preguntarme si me molesto su respuesta. ¿Te molesto lo del mensaje esa vez? me dijo un día que me encontro tirado en el pasadizo luego de haber venido de una colecta que me había echo y venir por medio Jesús María con Kenji y Gian Carlos. Nada, no me tendría que molestar le mentí y volví a mirar la pared, culpándome por mi cinismo. ¿Qué iba a decirle? ¿Que me molesto que no le pusiera atención a mi mensaje? No tengo el derecho a hacerlo. No lo hare tampoco. JAJA Okas me digo a mi mismo, en son de burla y me causa gracia pensar como esa frase se ha hecho popular entre mis amigos mas cercanos y me siento un algo mal porque la estoy haciendo quedar como la villana de ese cuento, cuando la sigo viendo como una princesa, una reina de hielo.

Han pasado un par de días y acabo de salir de clase del profesor David, un alivio aparte porque el condenado enseña Algebra y otro tipo de cosas que no me servirán, para ir a la oficina de la psicóloga. La Miss Diana es nueva y no la he tratado hasta ahora, que estoy sentando en su oficina haciendo dibujos que ella me indica y respondiendo preguntas sobre mi familia. ¿Y te gusta alguna chica? me pregunta, no puedo mentirle a una psicóloga, eso seria como mentirme a mi mismo. Miss, ¿Conoce a Alessa? le susurro, y mi voz se pierde fácilmente por lo bajo como lo digo. ¿La chica rubiecita de 4to? Si, si la conozco. Es bien linda y si que tiene razón. Le hago un breve resumen y me dice que quizás debo tener paciencia, que quizás simplemente no quiere nada conmigo. Su carácter es así, no lo tomes a mal. Quizás tu le puedas enseñar a ser diferente. Lo último lo dice en broma obviamente pero igual me pongo a pensar en ello cuando estoy de vuelta en un salón que me habla de algoritmos y ecuaciones. Nataly me pregunta que tengo y no se que decirle. Quizás yo puedo enseñarle a ser diferente. Nataly me mira y suelta un ¿Ah? ¿De que hablas? Yo lanzo le lanzo una sonrisa, camino hacia la puerta y volteo a mirarla, como en escena climax de novela mexicana. Nada, querida Nataly. Yo me entiendo.

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