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Have you got color in your cheeks?





La chica holandesa se llama Ysabel y se va a quedar en Lima hasta abril. Camina en círculos por una conocida playa miraflorina paseando a un perro callejero que ha salvado hace unos días.

Cuando la veo acercarse, se ve como una estrella en La Estrella.

Me cuenta luego que le gusta el verano peruano pero regresará a casa para el verano holandés. Que le gusta tener rojas las mejillas y los hombros.  Cuando conversa conmigo, canta con las palabras. Es una canción pop entre la arena.

-  Sólo entiendo el español - me dice - si me hablas despacito.

La chica holandesa se va en busca de un helado de vainilla. Malditos sean los helados y malditos sean los heladeros pero benditas sean esas pecas de su espalda que comparte brevemente al darse la vuelta.

Entonces, Ysabel extiende su mano hacia mí, invitándome a que la acompañe.

 - Quiero ser el próximo perro que rescates de la calle, chica holandesa - le digo despacito.

Ella me mira y  sonríe. Creo que me ha entendido.









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